SON TUS HECHOS, NO EL ALGORITMO
- Victor

- 26 may
- 2 min de lectura

Más allá del algoritmo: la comunicación como acción y hecho real
Por #VictorOlivares
Entramos al segundo cuarto del siglo XXI y, día a día, el ser humano se expone a un cúmulo incesante de anuncios. La revolución tecnológica pone su expertise (capacidad/experiencia) al servicio del mercado para que cada individuo reciba publicidad hiperpersonalizada, diseñada según el perfil de consumo que dictan los buscadores y navegadores.
Sin embargo, si analizamos estos anuncios, casi todos comparten un denominador común: hablan de metas, sueños y planes que parecen estar al alcance de la mano. El problema es que no se cruza la línea: proponer la transformación real a través del trabajo y la aplicación constante de la organización. Es decir, y sintetizando, se hace más publicidad que propaganda; ¿se comprende?.
Entremos a esa sutil diferencia. Las piezas digitales son creadas por agencias con una ejecución estética y comunicacional magistral —no de ahora, recuérdese la campaña de Telecom Argentina con “La llama que llama”—. Sin embargo, fallan en la concepción básica de la comunicación: generar credibilidad, confianza, reputación y posicionamiento. Esto se logra a través de una narrativa sólida y coherente, no de la simple acumulación de palabras.
Aquel sujeto —sea una persona o una organización jurídica— que comprenda que la comunicación abarca procesos intrapersonales, interpersonales, profesionales y organizacionales, estará dos pasos por delante... puesto que comprenderá que la comunicación son secuencias transversales de acción/reacción/acción, alejándose definitivamente de la simple "promesa del habla".
La verdadera comunicación es construirla con conciencia y hechos concretos, disciplinados. Esto es lo que permite al interlocutor despertar la confianza necesaria de que somos nosotros, y no otros, quienes ostentamos la capacidad técnica, operativa y profesional para resolver su problema real.
En resumen, la comunicación no consiste en publicar cada paso que damos. Es la herramienta transversal a todos los procesos; la que interconecta a los actores para construir una red propia dentro de la gran red digital, lo que permite propagar la marca que tiene una idea, una historia, un Know-how (ese conjunto de conocimientos técnicos, administrativos y operativos que posee una organización y que le da su ventaja en el mercado).
Vivimos en una época donde muchas personas hablan de sus sueños, metas y planes, pero pocas están dispuestas a hacer el trabajo silencioso que realmente transforma los resultados.
Cada vez que alimentamos nuestra propia red, el objetivo no debe ser contar lo que haremos —el error en el que cae la mayoría de la comunicación profesional y organizacional hoy en día, que lo vuelve un mero componente decorativo—, sino demostrar lo que ya hicimos o, mejor aún, visibilizar lo que realmente estamos haciendo. Debemos proyectar eso hacia todos nuestros públicos objetivos... recordando, y les comento esto, que algunos de los públicos más importantes ni siquiera están en la red.
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Bonus Track
La reputación no se construye diciendo quién eres. Se construye demostrando quién eres.
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