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EL TIPOY DESGARRADO: CRÓNICA DE UNA IMBECILIDAD RECURRENTE

Un tercio ya cree en el ‘bucle de la inmediatez’ y construye un camino de una sola dirección


Más de una vez me pregunté por qué, ante la ofensa a su patrimonio cultural, la sociedad cruceña sale con esa tibieza a sacar el pecho ante tal o cual acto de agravio. Me lo pregunté hace años y me lo vuelvo a preguntar hoy.


Lo realizado por la señora Galindo en una entrevista delante de otra señora (cuyo nombre ni recuerdo, ni interesa por su insignificante postura), de desgarrarse la vestimenta típica de la mujer cruceña argumentando "posturas impuestas", es una falta total de conocimiento que solo cometen los imbéciles, no los tontos.


Permítaseme aquí una sutil pero necesaria precisión: el tonto es aquel que realiza un acto negativo pero no conoce de antemano los efectos; está en el estado más puro de la condición animal, sin el raciocinio adecuado para diferenciar. En cambio, el imbécil es aquel que conoce perfectamente las consecuencias negativas de sus actos, pero sigue cometiéndolos argumentando una supuesta superioridad estética, cultural, moral y ética.


Día a día, Santa Cruz sufre las agresiones de los "galindos" en múltiples actos que dañan la costumbre y la ética de aquellos que entregaron el pellejo por días mejores. El último acto de bondad insolente para con este pueblo oriental y pujante fueron los acontecimientos que produjeron el “mil novecientos cincuenta y ocho”. Sin embargo, desde ese hito histórico a este presente, la sociedad cruceña se ha ido despojando lentamente de lo que realmente hay que cuidar: su ética cultural y su patrimonio, en especial en este cuarto de siglo que termina, adoptando sueños eternos mediante realismo mágico.

Como foráneo, siempre me llamó la atención ese "dejo de rencor" de gran parte de la sociedad boliviana hacia el cruceño. Una vez que los lazos se afianzaban para conmigo, mis ocasionales interlocutores comenzaban a deshilachar los prejuicios para con la región.


El que más ‘ruido’ me provocó fue, y sigue siendo aún hoy, ese concepto referencia hacia la mujer cruceña como "libertina", "muestracuero" y “lisonjera”. Vaya sorpresa me llevé al buscar relatos vivos de hombres y mujeres de seis o más décadas. La MUJER cruceña siempre tuvo los pies sobre la tierra, jefa de hogar, libre por autodeterminación y no por concesión.


Pero aquí es donde, según mi entender, todo se vuelve amargo, dramático, pues se está construyendo un camino de ida. ¿Y por qué?


Porque existe un tercio del electorado (y que representa mucho más que un tercio de la sociedad, porque es reflejo de los que aún no ejercen el derecho al sufragio) que vive en el bucle de la inmediatez -ese que "descuartiza" líderes, causas, pasado y futuro-, hoy demuestra una quietud pasmódica, narcotizante e hipodérmica frente a este atropello.


Éstos dicen defender la libertad, pero es solo una pantalla; no la sienten como un proyecto de vida para sus hijos y nietos, sino como la simple temporalidad del aquí y ahora. Se siente libres para usar un piercing, tatuarse a Mickey Mouse con la misma liviandad que se tatúan a Jesucristo, defiende el derecho de la mascota de turno a capa y espada, pero dejan al libre albedrio a niño de canales, victima de los abusadores de turno… y así podría enumerar más.


Éstos, entiende que “ser libre” es ponerse una careta de paladín, ser influencer, vociferar palabras sueltas o estudiar robótica con cajas de cartón reciclado. Lamento decir que eso no es libertad, eso es ser un adicto a la ‘aguja hipodérmica’ de la droga de lo efímero. Si se ningunea el pasado (ese que está pero no se lo conoce, se lo interpreta y se lo guía) éste construirá en nombre de la “libertad” un futuro sombrío, gris e incierto, tan “macabro” que las palabras sombrío, gris e incierto son suaves al momento de visualizarlos.


Traduciendo y para ir cerrando, cada tijeretazo al tipoy que realiza la imbecilidad recurrente, representa en realidad a los bosques tomados y avasallados, las ciudades y pueblos desordenados y sucios y lo más aún preocupante, a las familias desgarradas por la falta de un "querer" genuino por la tierra donde se levanta el pueblo que lo vio nacer. La inacción para vivir el hoy ha permitido que el avasallamiento no sea solo en la tela, sino en lo ético.


Y a todo ello, y como respuesta, se sigue fabricando políticos desde la lógica de "camacho, mi macho"; pero con un nuevo “toque” coyuntural del aquí y ahora: “lo tecnológico es mi macho salvador” o la de “subite al sueño, que los sueños, sueños son”.

Una realidad llena de seres borradores, pero lo preocupante es que son borradores inconscientes de una historia de libertad, que al despojarla del pasado, condenan a esta sociedad cruceña a este presente perpetuo donde todo es desechable.


Si el cruceño, y en especial los hoy candidatos que se disputan el poder, no entienden que el tipoy desgarrado es el mapa de nuestra propia decadencia, terminaremos confirmando la sentencia: se habrá cambiado el collar, pero el perro seguirá siendo el mismo.


¿Seguirás mirando cómo se desgarra la historia oriental encarnada en carne y sangre de la mujer camba, o despertarás de esta quietud pasmódica antes de que no quede tela que cortar?


 
 
 

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Victor Olivares Creado con Wix.com

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