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LA ESTRATEGIA DE LO OBLICUO

48 HORAS DE VEDA:

“en consecuencia es saben leer el trayecto para programar la caída mediante una estrategia oblicua de comunicación, para que el esfuerzo de meses no se desvanezca en el aire”

 


A 48 horas de la veda electoral por la segunda vuelta a la Gobernación de Santa Cruz, el ambiente huele a veredicto apresurado. He visto con estupor -aunque ya nada debería asombrarme- cómo una legión de analistas y opinólogos se apresura a proclamar "ganador" del debate a tal o cual candidato, como si el debate fuera un partido de fútbol que termina cuando suena el silbato y se apagan las luces del set de filmación.



Es de no creer lo de estos relatores políticos de lo obvio entreguen su capital más preciado: su reputación de analistas e, indirectamente, demostrando una ignorancia supina[i] en lo que, en rigor, es comunicación estratégica política.



En el mundo profesional del estratega en acción, el debate no es el destino, sino el combustible. Declarar un ganador hoy es una ingenuidad; el verdadero ganador será aquel cuyo mensaje logre romper su propia burbuja en los días posteriores. Aquel cuyos fragmentos (clips) se viralicen como soluciones lógicas: argumentos que se perciban como la única defensa sólida frente a la incertidumbre, dada por un acontecimiento anecdótico, por una metáfora, por una explicación contundente… pero que movilice a la reacción de depositar el voto a favor.



Para entender esto, debemos mirar los tres cimientos que explican por qué este debate es, en realidad, un campo de batalla psicológico de punto de partida y no de llegada:

 

1.      El retorno de los 4 fantásticos (identidad vs. cartón)[ii]

Muchos analistas se quedaron en la superficie del "muestracuero" discursivo, pero olvidaron que la comunicación que transforma no nace de los títulos, sino de la firmeza, carácter, autoridad y convicción con qué se exponen los títulos.

En el set del debate, vimos dos naturalezas: una narrativa basada en la "eficiencia privada" frente a otra cimentada en la "seguridad eficiente". El votante no eligió ayer una propuesta técnica; está buscando —inconscientemente— quién de los dos emana esa esencia profesional que evita el "discurso vacío".


La imagen es solo la cáscara del debate; lo que perdura es la identidad que otorga confianza en los próximos 7 días, que dará base a los famosos 100 días del que asuma; ese proceso de enamoramiento sin cuestionamiento, pero que termina en el día 101.

 

 

2.      El "cómo" que devora al "qué" (la narrativa del caos)[iii]

En política, el lenguaje no es un vehículo de datos, es una estructura de pensamiento por información[iv]. Quien logre narrar mejor el caos actual y otorgar sentido a través de metáforas será quien conecte realmente con el electorado. Uno se quedó con la técnica (el cómo) y el otro con el liderazgo (el quién). El debate fue diseñado para polarizar virtudes, no para cerrar brechas. La victoria simbólica no se quedó en el podio; se fue a la casa en forma de "clips humanos y virtuales" que durante siete días deben explotar para crear agenda.


Esa agenda de información dará pautas para la toma de decisiones (sea por raciocinio, por sentimiento/afinidad o por ambas, pero siempre habrá un proceso de razonamiento menor o mayor).

 

 

3.      El despertar de las red flags (memoria contra la ingenuidad)[v]

Aquí es donde el ciudadano debe abandonar la ingenuidad electoral. El debate dejó expuestas las "banderas rojas" que hemos visto ondear durante los últimos 25 años. La estrategia política hoy consiste en desarrollar tácticas que despierten esas alarmas en la mente del ciudadano, para bien o para mal, para sumar o restar.


El debate es solo el click de titulares; la verdadera elección ocurre cuando el votante identifica patrones (de estratega, líder vertical u horizontal, de carácter y de abandono/disuasión) bajo el brillo de las luces de la escenografía.

 

 

El diario del lunes se comienza a escribir hoy 

Estamos a 48 horas de la veda y a 96 del cierre electoral. Para los equipos de campaña, la tarea no fue ganar el minuto en pantalla (aunque para los “analistas y logos” de turno sí lo fue), sino que están en la labor de “colonizar” el silencio del ciudadano en las 48 horas previas al voto (entiéndase, en las horas vedadas). El ganador no es el que más gritó, sino aquel que logró que su mensaje sea el último refugio ético que da la veda.



La moneda sigue en el aire, y si ella no está “cargada”, nunca sabremos si caerá cara o cruz. Solo tendremos estas últimas 48 horas para evaluar sondeos, reforzar la técnica de lanzamiento, influir y alinear pensamientos y fuerzas para que caiga del lado más favorable. Tarea, en consecuencia es saben leer el trayecto para programar la caída mediante una estrategia oblicua de comunicación, para que el esfuerzo de meses no se desvanezca en el aire.


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Notas

[i] Se define como aquella ignorancia que procede de la negligencia en aprender lo que puede y debe saberse.

[iv] Entiéndase que no es lo mismo dato que información. Para que haya pensamiento, el dato debe tener elementos que se transformen en información que permita decidir a través del raciocinio. Ejemplificando: si está lloviendo en Madagascar (dato) pero no soy habitante de allí ni tengo relación alguna con ese lugar, ese dato no me es significativo; por lo tanto, no se convierte en información para tomar una decisión.

 

 
 
 

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Victor Olivares Creado con Wix.com

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