Mística, Realismo y Narrativa: El "Tablero Transmedia" del Debate Santa Cruz 2026
- Victor

- 12 mar
- 8 Min. de lectura
Comunicación Política

El debate del 11 de marzo demostró que en política quien instala el problema domina el relato y condiciona a todos los demás candidatos.
Por: Victor H. Olivares
El pasado 11 de marzo, el Tribunal Supremo Electoral convocó a los candidatos a la Gobernación de Santa Cruz en un ejercicio democrático que, más allá de las propuestas, nos regaló una clase magistral de comunicación política y manejo de encuadres (framing). En un escenario donde el electorado cruceño busca certezas ante la crisis, el debate no se ganó con la promesa más grande, sino con el control más efectivo del relato.
Desde la óptica de la comunicación política estratégica, la comunicación política moderna no es solo “hablar bien”; es la articulación de tres capas críticas:
el Núcleo Etológico (valores),
la Narrativa Transmedia (adaptación al canal) y
la Trilogía de Sustento (Idea, Candidato, Partido).
Bajo este tamiz analizamos quienes lograron convertir el marketing en mística real y quiénes se quedaron en el ruido digital.
El Ranking del Aprovechamiento Estratégico
Tras evaluar el desempeño comunicacional, el control de la conversación y el lenguaje no verbal, este es el posicionamiento de los actores clave.
A continuación, se establece el ranking de posicionamiento y aprovechamiento de este encuentro:
I. Los Pragmáticos: El Control de la Agenda (Los Ganadores del Relato)
Guido Nayar (Primero Santa Cruz): El "Gatekeeper" de la Verdad.
Nayar logró lo que todo estratega busca: imponer el problema en el Bloque 2, al sentenciar que la Gobernación está quebrada, invalidó las ‘megaobras’ de sus rivales, convirtiéndolas en “ilusiones”. Su comunicación de “Realismo Duro” lo posicionó como el único candidato real dentro de una sala de “ilusionistas”. Su eje económico, base discursiva, es que sin autonomía económica no hay autonomía plena, y para ello la acción directa es de 11% a 50%, “oro verde” y demandar la promesa de pacto fiscal de 50-50.
Vladimir Peña (FE): El Atacante Eficiente.
Actuó como el “fiscal” del debate del primer bloque. Su comunicación de contraste, basada en datos técnicos sobre el Hospital de Montero y la red vial, obligó a los adversarios a correrse manejando un timing preciso en base a memoria institucional.
Branko Marinkovic (Demócratas): El Estadista-Productor.
Su enfoque de poder real apeló directamente al motor económico cruceño. Con la “Ley 50-50” y la titulación de tierras, se adueñó del discurso del sector privado, proyectando una imagen de liderazgo macroeconómico y seguridad discursiva.
II. Los Simbólicos: Identidad y Epopeya
Luis Fernando Camacho (Creemos): El Dueño del Retablito.
Su narrativa no fue de gestión, sino de retablitos para la resistencia. Utilizó el clivaje (grieta) regionalista para blindar su base electoral, convirtiendo su administración estrictamente personal como una “gesta” contra el centralismo.
En comunicación política, el símbolo a veces pesa más que el dato, aunque fue llevado a reconocer, por la presión “pragmática de los candidatos mayores”, que el proceso de resistencia al centralismo no comenzó ni terminó en los 21 días del año 2019, donde Luis F. Camacho cumplió un rol de administrador de esa coyuntura, pero no de hacedor, puesto que estos son procesos históricos de años. Guido Nayar, como Otto Ritter, lo cruzaron con datos históricos en los que ambos fueron protagonistas.
Mauricio Quezada (PDC): La Autoridad Ética.
Al proponer un modelo de “Cooperativa de Salud”, activó un anclaje cultural potente: el éxito de instituciones como CRE o Saguapac. Su imagen proyectó confianza ciudadana, desmarcándose de la pelea partidaria tradicional y utilizando el reconocimiento social que tienen los “guardapolvos blancos” en la sociedad.
III. Los Técnicos y Perfiles de Proximidad
Julio César Torrez (NGP): El Enfoque Corporativo.
Brindó solvencia técnica con su propuesta de logística y puertos secos. Sin embargo, su comunicación fue lógica pero fría; en política, el exceso de datos sin conexión emocional rara vez moviliza a las masas. Justamente en esa falta de emoción, su propuesta quedó alejada del espectador.
Chi Hyun Chung (MTS): El Mesiánico- Soundbites.
Dominó el arte de los soundbites y el contacto visual con la cámara. Sus propuestas absolutas de “digitalización” buscaron impactar al votante urbano, aunque su narrativa se percibió más como una adaptación tecnológica que como un plan de gobierno integral, pues no tuvo presente el tema de competencias entre los cuatro niveles de Estado que posee Bolivia: central, departamental, municipal y autonomías indígenas; incluso llegó a proponer “desarrollo nuclear” que requiere coordinación a nivel internacional.
Eduardo Pereira (Unidos por los Pueblos): La Proximidad Territorial.
Su discurso fue horizontal y sencillo, enfocado en llevar la salud a las provincias. Es una estrategia de “tierra” efectiva para el voto rural, pero con menor resonancia en el voto de opinión metropolitano, algo tal vez arriesgado considerando que la mayor densidad de votantes está en el área metropolitana, con aproximadamente el 65 % de la masa electoral.
IV. Los Desafiantes y Perfiles Específicos
Otto Ritter (Santa Cruz para Todos): El Planificador Urbano.
Propuso la creación de nuevos polos hospitalarios con una visión de arquitecto del departamento. A pesar de su claridad técnica, le faltó la carga épica que requiere un cargo ejecutivo de alta magnitud. Si bien fue oportuno utilizar el “estilo declamador” tan característico de la cruceñidad, el cual maneja muy bien, provocando afinidad con el votante.
La reacción ante la supuesta mentira de Juan P. Velasco fue fuerte, contundente y con desafío incorporado, desterrando la “chicana” como medio de denigrar al oponente, que trascendió la pantalla, a favor de Ritter.
Miguel Cadima (Todos): El Perfil Rupturista.
Buscó el “momento viral” con un lenguaje corporal disruptivo y propuestas viscerales como la pena de muerte. Su rol fue el de spoiler, intentando capitalizar el “voto bronca” contra el sistema político e introducir propuestas radicales o visualmente impactantes.
En ese intento de irrupción discursiva, obligó a los candidatos punteros a reaccionar ante temas que no estaban en su agenda; sin embargo, esas intervenciones terminaron diluyéndose por incapacidad propia de sostenerlas, y sus ‘posibles’ vínculos con el masismo duro.
JP Velasco (Libre): La Estrategia de Catálogo.
Se centró en vender obras específicas mediante “nodos tecnológicos”, algo que puede funcionar cuando una región enfrenta “males” coyunturales; pero, ante los problemas de base y estructurales del departamento, resulta una jugada arriesgada, por el carácter de pobreza estructural que representan las provincias.
Esta fue su gran debilidad comunicacional: no poder transmitir el “cómo” de su propuesta tecnológica, sólo se basó en ponerse como ejemplo, pero su poca exposición como desarrollador antes de ser candidato, hace que se perciba como “irreal”, el otro tema estuvo en no poder sustentar la viabilidad financiera de sus promesas frente al ataque del “realismo duro” instalado por los participantes del segundo bloque, particularmente en temas como el avasallamiento y la crisis financiera, el tema INRA (tierras).
Conclusión
El Nuevo Framing Cruceño
El debate dejó un ganador claro en la batalla por el relato, que no es propiedad de ningún candidato, y es: la idea de que Santa Cruz necesita primero “recuperar su billetera” y ordenar su administración.
Esto representa, en términos electorales y políticos, la creación de un nuevo sentido de propósito donde el ciudadano sea protagonista. Allí es donde la comunicación deja de ser marketing y se convierte en la propagadora de una idea fuerza que defiende el futuro de la región.
En ese sentido, el debate del 11 de marzo dejó una lección clara: quien impone el problema domina la conversación.
El éxito de figuras como Nayar radica en haber roto la burbuja de las promesas vacías para instalar un “Realismo Duro” frente a otros que recurrieron a una suerte de “Realismo Mágico”, no en el sentido literario de García Márquez, sino como técnica narrativa donde se presentan promesas extraordinarias, soluciones casi milagrosas o megaproyectos fantásticos como si fueran hechos cotidianos y fácilmente realizables.
Contra esa “pared” chocaron varios candidatos.
Mientras unos hablaban desde una realidad técnica y financiera -el Realismo Duro de Nayar o Peña- otros se refugiaron en esa narrativa para mantener viva la esperanza del electorado, aunque fuera insostenible.
Y eso el electorado lo sintió, porque Santa Cruz no está para ilusiones.
Este debate, en su generalidad, provocó lo que podría considerarse un plus para el sistema democrático que marcará el segundo cuarto de siglo: crear un sentido de propósito donde el ciudadano se sienta protagonista de la narrativa desde su propia realidad.
Allí es donde la comunicación deja de ser un simple catálogo de obras para convertirse en una nueva generación de mística política que moviliza y apasiona.
Santa Cruz ya no solo pide ladrillos; pide la verdad sobre su “billetera” y líderes que defiendan su núcleo ético con solvencia técnica, capacidad política y, sobre todo, con estrategas que comprendan los procesos históricos donde todo se explica por causalidad y no por la casualidad de estar en el lugar, el momento y la hora señalada.
Se necesitan 50 años de desarrollo estratégico para hacer grande el departamento, como lo fueron los años ’60 cuando trazaron la carta de navegación. Eso hoy requiere Santa Cruz, realismo duro para estrategias de desarrollo posibles.
Nota aclaratorias:
1 Núcleo Etológico (NE): Es la raíz moral y el ADN de la comunicación; consiste en definir previamente los principios y valores innegociables que sostienen al candidato. Sin este núcleo, cualquier despliegue tecnológico o publicitario se convierte en simple ruido, ya que el NE es lo que otorga coherencia y autenticidad a todo el relato.
2 Narrativa Transmedia (NT): Es la estrategia de expandir una historia a través de múltiples canales (redes sociales, eventos presenciales, mensajería), donde cada plataforma aporta una pieza única y complementaria al relato. No se trata de repetir el mismo contenido en todos lados, sino de adaptar el lenguaje para que la experiencia del ciudadano en un hilo de X sea distinta, pero coherente, a la que vive en un video de TikTok o en un mitin.
3 Trilogía de Sustento: Es la arquitectura final que busca generar adhesión y sentido de pertenencia en el electorado basándose en tres pilares indisolubles: la Idea (el propósito), el Candidato (el liderazgo) y el Partido (la estructura). Esta tríada permite que la comunicación trascienda el marketing tradicional y se convierta en una "mística" capaz de mover y apasionar a la ciudadanía.
4 En términos de comunicación política, el framing (o encuadre) es el arte de seleccionar y enfatizar ciertos aspectos de la realidad para promover una interpretación particular de un problema. No se trata solo de qué se dice, sino de qué "lentes" le ponemos al ciudadano para que vea la situación. Por ejemplo, en el reciente debate, mientras unos usaron un encuadre de "promesas de obras", otros impusieron el encuadre de "crisis financiera", logrando que el éxito de un candidato no se midiera por su generosidad, sino por su realismo ante una gobernación quebrada. En resumen: quien define el marco (framing) de la conversación, ya ha ganado la mitad de la batalla.
5 En comunicación política, el Gatekeeper (o "guardián del acceso") es el actor que tiene el poder de decidir qué información es relevante y cuál debe ser descartada del debate público.
Imagina que el debate es una habitación: el Gatekeeper es quien está en la puerta y decide qué temas entran y cuáles se quedan fuera. En este caso, Guido Nayar actuó como tal al imponer el tema de la "quiebra financiera". Al hacerlo, bloqueó el paso a las promesas de obras de otros candidatos, obligando a todos a hablar únicamente sobre lo que él decidió que era "la verdad".
6 En comunicación política, los soundbites son frases cortas, memorables y con un alto impacto emocional que están diseñadas específicamente para ser captadas por los medios de comunicación y viralizadas en redes sociales.



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