SON TIEMPOS DE DECIDIR [entre el aura y el anonimato]
- Victor

- 27 abr
- 2 Min. de lectura

Elegir no es solo un acto administrativo de la voluntad; es el único instante donde el presente visiona un futuro y la reputación deja de ser una inercia para convertirse en legado.
Por #VictorOlivares
Una enseñanza que tal vez algunos comprendan tarde es que todo se reduce a un momento de decisión. En ese mismo instante todo cambiará: el presente pryectó un futuro y allí irán las energías.
Seguramente, hoy para muchos jóvenes en ese afán de explorar, esto resultará algo "ingenuo". Sin embargo, la exploración por la exploración misma también es una decisión que, a juicio futuro, se reduce a un cúmulo de experiencias con bajo impacto. Para otros, seguramente, esto les será novedoso. No porque no lo intuyan, sino porque alguien les está recordando la novedad.
Pero sea uno u otro, todo ello se reduce a un momento de decisión que responde a una simple pregunta: ¿Intentarlo o no intentarlo?... el ¿ser o no ser llevado a lo terrenal de la decisión?. Aunque la respuesta es simple, de ella depende una cadena de acontecimientos que determinarán (o guiarán) el porvenir.
Llegar al "¡sí, lo intento!" implica ya un resultado ganador, positivo y superador. Pues, en la decisión está el haber llegado a la misión, al objetivo o bien a la enseñanza para otros procesos de decisión y su posterior ejecución.
Decidir "¡no lo intento!", decisión también válida, es no cambiar nada. Todo transcurre en la absoluta normalidad de la zona de confort construida. No hay nada a futuro, solo la quietud de lo que hoy se genera. Es, en definitiva, elegir que nada suceda.
En los procesos de decisiones es cuando se crece en lo personal y profesional; es allí donde aumentan las chances para fortalecer la reputación. Esos momentos de decisión son los que encierran la esencia del ser, y marcan la diferencia competencial entre un profesional y otro, entre una personalidad y otra, entre una reputación y otra.
Cuantas más decisiones se tomen en la zona de confort, más se integrará el profesional al cartel del anonimato, con flashes ocasionales de reputación construida más por acción de otros que por acción propia.
Cuantas más decisiones nazcan del "hacer el intento", más se irá creando el aura de la innovación, el progreso y la confianza de que el porvenir está ahí, marcando la diferencia con el resto, llevando a la reputación a un escalón más para alcanzar una cima que no tiene punto de llegada, pero si múltiples puntos de partidas (en las decisiones).
Existe la creencia de que los momentos de decisiones desaparecen cuando uno está más cerca del retiro. Eso es una mentira ad hominem. El momento de decisión de hacer o no hacer, de ser o no ser... no es privativo de la juventud o la adultez: es privativo de la vida misma.
Y como la vida misma es en el aquí y ahora, en este mismo momento puede ser un gran momento para un gran momento de decisión.
Recuerda: solo es un momento que cambia una zona por otra.


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