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DISPUESTO A DESATAR EL NUDO


 


Creer que comunicar es intuitivo parece natural; sin embargo, cuando aparecen los conflictos reales, la improvisación no resuelve nada: solo aprieta más el nudo del problema

 


En reiteradas oportunidades, cuando me ha tocado colaborar en las relaciones humanas de una organización, comienzo con una frase que dice:

 

“Todos creemos que sabemos comunicar porque pensamos que: si pasamos más del 70% del tiempo en acciones de comunicación personal, social o profesional..., se tiene 'experiencia' y 'práctica' más que suficiente para comunicarnos”.

 

Sin embargo, puedo decir que, si partimos de la base de que para interactuar con el 'otro' necesitamos de la comunicación la mayor parte del día para relacionarnos, hay parte de razón en esa afirmación, pero ella se desvanece al momento de considerar lo que realmente es la comunicación, puesto que en ella reinan los procesos de los cuales nos valemos para comunicar.

 

Ejemplifiquemos, los procesos cambian, mutan de acuerdo a circunstancias. No es lo mismo entablar una relación casual y pasajera en la fila del cajero del supermercado a pretender una relación motivacional por atracción (llámese interés personal hacia la otra persona), o bien, presentar una idea de proyecto para que se apruebe... nada es lo que parece, ¿verdad?

 

Hasta aquí lo podremos resumir así:  todos, desde lo más profundo, sentimos que sabemos comunicar por intuición, pues es la obviedad más grande del universo: nacemos como seres comunicantes.

 

Ahora, déjenme decirles que eso es 'intuición' y se disipa cuando por alguna razón (personal, profesional, sentimental o empresarial) se requiere de cierto expertise; y de ello depende gran parte del éxito o del fracaso.

 

Justamente, en ese preciso instante, lo que no era problema se convierte en el nudo del problema, el "problema de fondo": cuando todos creemos que la comunicación lo simplifica todo (porque así lo entendemos), complicamos más nuestra situación frente a quienes ofician de interlocutores.

 

Si prestan debida atención, esto lo vemos a diario: personas u organizaciones salen a la prensa (hoy contaminada, y en buena hora, por las redes sociales) con productos comunicacionales (llámese gacetillas, voceros, artes, etc.), creyendo que dan solución al problema solo porque lo simplificaron en un "producto".

 

¿Y todo por qué? Porque las decisiones se toman en función de procesos erróneos creados bajo "el paraguas del 'me parece' y el 'yo creo que es así'", echando por tierra algo que cualquier profesional de la comunicación sabe de antemano: la importancia de la estrategia y la táctica, plasmadas en un Plan Integral de Comunicación.

 

Abreviando: la comunicación realmente eficiente (no solo eficaz) es aquella que protege la reputación mediante procesos con base a datos, análisis y una lectura adecuada del entorno interno y externo. Es una práctica científica basada en la experiencia para establecer tácticas con brevedad, sencillez y claridad, que respondan a la estrategia dentro del marco del Plan Integral.

 

Aquellos que comprendamos este juego de "Plan - Estrategia - Táctica" tendremos mayores chances de hacer crecer la reputación motivados por acciones coherentes.

 

De no comprender este plano de análisis, escucharemos más de una vez que los errores sucedieron... pero nadie entenderá cómo pasaron.

 

¿Dispuesto a conocer más?

 

 
 
 

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Victor Olivares Creado con Wix.com

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